Tiempos difíciles para Sahara Occidental a 50 años de la creación de la República Saharaui
Estados Unidos impulsó –
posiblemente presionó – para el inicio de conversaciones entre el Frente
Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui y Marruecos, potencia
ocupante de gran parte del Sahara Occidental, con participación de observadores
de Argelia y Marruecos. Este proceso se desarrolla un ambiente internacional de deterioro del respeto al Derecho Internacional y el impulso de un nuevo de la denominada "diplomacia transaccional" por parte del presidente estadounidense Donald Trump.
Por
el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Washington impuso a las
negociaciones un régimen de silencio estricto. Es de público conocimiento que
su postura es favorable a la tesis de Marruecos, de legitimar su ocupación por
medio de un vago régimen de autonomía, que ni siquiera está previsto en su
ordenamiento constitucional. Estaba prevista la creación de una comisión
técnica para la implementación del acuerdo marco que pudieran arribar las
partes. La falta de consenso entre saharauis y marroquíes dio por tierra la
puesta en marcha de dicha comisión.
Rabat se aferra a su plan de autonomía como única salida, postura
avalada por España (potencia administradora de iure del territorio saharaui) y
Francia, aunque estos últimos tiempos se fueron sumando otros actores de la
Unión Europea.
El asesor del presidente Trump
para asuntos de Oriente Medio y África, Massad Boulos señaló: “bajo el
liderazgo del presidente Donald Trump, Estados Unidos mantiene su compromiso
con una solución justa, duradera y mutuamente aceptable en pro de una paz
duradera y un futuro mejor para todos en la región”. Un discurso al cual
estamos acostumbrados a escuchar o leer, difícil de implementar dado las
posturas de las partes en conflicto.
Pronto el entusiasmo del alto funcionario estadounidense se vio mermado,
como señaló en declaraciones a la prensa alemana, que la reunión de Madrid
resultó ser “más difícil de lo esperado”.
Cabe recordar que en su momento el presidente Trump en 2020 - vía la red
social X - reconoció la “soberanía” de Marruecos sobre los territorios ocupados
en el Sahara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones con
Israel. Rabat tiene ahora una relación
cercana con el gobierno israelí, a tal nivel que abarca aspectos de cooperación
económica, tecnológica y militar. Esto último se tradujo en la instalación de
una fábrica de munición merodeadora, inaugurada en noviembre de 2025, de la
mano de Bluebird Aero Systems, filial de la empresa estatal Israel Aerospace
Industires Ltd. La cooperación entre
Israel y Marruecos también se extiende en el ámbito de inteligencia, con el
célebre programa Pegasus, escándalo que trascendió a los principales medios de
comunicación, donde quedó involucrado como uno de los objetivos del espionaje
de Rabat, al mismo presidente de gobierno Pedro Sánchez y hasta el gobierno
francés.
El
presidente Trump en el mundo empresario, cosechó numerosos litigios. Stephen Holmes, profesor de la
Universidad de Nueva York, en un artículo donde reflexiona sobre la “diplomacia
trumpiana”: “Antiguos socios describen
una práctica recurrente: negociar con agresividad y, una vez entregado el
servicio, reabrir la negociación, forzando a la otra parte a aceptar menos o a
enfrentarse a litigios costosos. Los especialistas en derecho contractual
denominan esta práctica “vender la buena voluntad”: extraer valor consumiendo
capital reputacional en lugar de preservarlo.” (https://www.politicaexterior.com/trump-y-el-desmantelamiento-del-control-nuclear/).
A nuestro entender, Washington busca imponer algún tipo de “diktat” bajo
la pantalla de negociación, en un contexto de oportunismo político, donde el
presidente estadounidense busca mostrarse una suerte de “pacificador” (lo
acontecido en Gaza, Venezuela, Groenlandia y Cuba, ponen en entredicho esta
imagen). En una interesante entrevista dada el prestigioso psiquiatra Dr. Otto
Kernberg al definir ciertos comportamientos de líder estadounidense: Trump no es constante. Hace promesas
grandiosas, pero generalmente no las persigue hasta el final. De lo que sí es
capaz es de reconocer intuitivamente lo que las personas desean y convertirlo
en un mensaje. Por eso a nuestro entender – en el caso
saharaui - estamos ante un final incierto.
Fosfatos,
pesca, tierras raras, factores que convierten al Sahara Occidental en una pieza
clave en la geopolítica
Estados
Unidos es una potencia en declive, en el marco de una creciente competencia
geopolítica con China por el control de recursos estratégicos y críticos. El Sahara Occidental se inserta en esta
ecuación, donde posiblemente desde la lógica estadounidense, han optado por
Marruecos por ser un actor de mayor peso y por su posicionamiento por
occidental. África le está dando vuelta la espalda a Occidente, reflejado en
golpes de Estado en la región del Sahel, además de un revisionismo histórico,
donde las sociedades africanas alzan su voz con más fuerza sobre el pasado
colonial y la ausencia por parte de las antiguas potencias colonizadoras de
algún tipo de arrepentimiento o disculpas por su actuación. Las tierras saharauis son reserva de
millones de toneladas de fosfato, elemento clave para la producción de
fertilizante, poderosa arma de poderosos intereses sobre países en vías de
desarrollo. Estados Unidos es un actor clave en este sector. Se estima que en el Sahara Occidental están
el 10% de las reservas globales de telurio y cobalto. Las tierras raras son un
activo estratégico y Estados Unidos busca reducir la dependencia de fuentes
controladas por China.
Marruecos
apuesta también al expansionismo marítimo, fabricando una nueva disputa con
España en torno a los espacios marítimos que rodean las estratégicas islas
Canarias. El punto de
fricción el área submarina del Monte Tropic, potencial yacimiento de tierras
raras, además del potencial en materia de hidrocarburos. Rabat carece del
capital y recursos para explotarlo, pero si actúa con suma habilidad en el
desgaste de su adversario – España – explotando las contradicciones y
debilidades de los políticos españoles. Estados Unidos está en la capacidad de explotar
dichos recursos. Los marroquíes intentarán mostrarse como más “amigables” a las
condiciones que impongan los estadounidenses que los españoles, ganando seguramente
terreno y apoyo para su tesis expansionista. Esto es clave para la
supervivencia del régimen de Rabat. Los conflictos externos, la exaltación
nacionalista sirven como válvula de escape para el descontento interno y como
excusa para un mayor control político, especialmente ante el peligro del “islam
político” que podría convertirse en un poderoso actor capaz de poner en
entredicho al sistema imperante.
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| Imagen Dan Jensen. |
Los
poderosos intereses vinculados a la pesca, exportación de armamentos a
Marruecos, los fosfatos, sin ninguna duda tiene un poder de “convencimiento” superior
al Tribunal Superior de la Unión Europea a la hora de aplicar sus sentencias, donde claramente señalan que no solo que
el Sahara Occidental no pertenece a Marruecos, sino que los titulares de los
derechos sobre los recursos naturales, son los saharauis. El Derecho
Internacional es contundente sobre la cuestión saharaui. En noviembre de 1975,
la Corte Internacional de Justicia dejó en claro que no existen fundamentos
para los reclamos de soberanía de Marruecos y Mauritania. Las Naciones Unidas reconocen expresamente el derecho a la
autodeterminación del pueblo saharaui y consideran al Frente Polisario su
representante legítimo. No solo eso, sino que la Unión Africana reconoce la
existencia de la República Árabe Saharaui Democrática como estado miembro.
Las
horas más difíciles
Washington
mantiene su doble juego, no es un actor imparcial, su posición es favorable a
la postura marroquí, pero buscará imponer una solución aceptable para la narrativa
occidental, bajo una
suerte de autonomía y promesas de democracia. En otras palabras, una gran
puesta en escena. El ejemplo más cercano es la Junta de Paz para Gaza, una
suerte de protectorado internacional liderado por Donald Trump, donde el
derecho a la autodeterminación de los palestinos y su opinión están
descartados. Estamos frente a un emprendimiento inmobiliario de grandes
proporciones y un área de libre comercio internacional. Mientras hablan de
grandes proyectos, la paz en Gaza es una realidad lejana, con operaciones
punitivas israelíes, cientos de miles perdieron sus casas y seres queridos,
viviendo en condiciones sumamente difíciles. En Cisjordania, la Autoridad
Palestina es una realidad virtual y el proceso de anexión de territorios palestinos
por parte de Israel se aceleró. Bajo la mirada cómplice de la Casa Blanca.
Entonces ¿Qué les depara a los saharauis?
En medios internacional
señalan que el representante republicano Joe Wilson – a la cabeza de un grupo
de legisladores republicanos – promueve una enmienda al presupuesto de defensa
para evaluar si el Frente Polisario puede ser considerado organización
terrorista. La presión extrema, cercana con la extorsión, es una práctica de la
política exterior de Trump. Los ejemplos de Colombia y México – países
democráticos – para obtener determinadas concesiones, Venezuela, Cuba e Irán.
¿Será la amenaza de considerar al Polisario como terrorista como herramienta
para imponer una solución “pacífica” al conflicto del Sahara Occidental?
Argelia está lidiando con presiones de Washington, dado las estrechas
relaciones militares con Moscú. El arribo de los modernos cazas Su -57 de
origen ruso, llevó a Estados Unidos a señalar que Argelia sería objeto de
sanciones por dicha adquisición, invocando la a Ley para Contrarrestar a los
Adversarios de Estados Unidos Mediante Sanciones (CAATSA). Posiblemente esté en
el marco de la política de presión extrema, común en esta etapa de Trump, para
forzar una negociación o imponer la voluntad de la Casa Blanca. Egipto desistió
de comprar armas rusas bajo la misma amenaza, pero la dependencia de El Cairo
de Washington, permitió que las amenazas estadounidenses sean más efectivas.
Argelia es un hueso más duro de roer.
Desde el punto de vista de
la seguridad - para Argel - un Marruecos victorioso imponiendo su solución al
conflicto, se traducirá en una amenaza abierta a la frontera occidental
argelina, donde Rabat, reclama presuntos derechos. Otro gran perdedor sería
Mauritania, país que el nacionalismo marroquí reclama como parte del “Gran
Marruecos”.
España es un rehén de la política marroquí. Pedro Sánchez, ha tenido una política de genuflexión, comprometiendo los intereses nacionales. Sus actitudes, de “doble moral”, lo desacreditan como líder político. Mientras por un lado reconoce la existencia de un estado palestino, regulariza la residencia de millares de extranjeros irregulares, por otro lado, apoya el régimen de autonomía marroquí para los saharauis, a pesar de su pleno conocimiento de las graves violaciones a los derechos humanos que padece dicho pueblo y se niega a resolver el reclamo sobre el acceso a la ciudadanía a miles de saharauis, olvidando para Naciones Unidas, España es la potencia administradora y debe dar cuenta de ello.
La corrupción y la desidia, impidieron que América Latina tuviera un rol clave en apoyo a los saharauis. En estos años, solo Colombia avanzó hacia el reconocimiento y restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la República Saharaui. Brasil, un actor de peso en la región, no hubo avance alguno hacia el establecimiento de lazos diplomáticos con los saharauis.
El
próximo 27 de febrero de 2026, recordaremos cincuenta años de la proclamación
de la República Árabe Saharaui Democrática. Los saharauis, el destino, les impone transitar un camino
realmente peligroso, en un mundo donde las escasas reglas existentes están
siendo rotas unido a la pretensión de una potencia de peso como Estados Unidos,
de cuestionar al sistema de Naciones Unidas (creado e impulsado por Washington
en 1945) coloca la cuestión del Sahara Occidental en una situación realmente
delicada. Esta es la “recompensa” por
parte de los gobiernos llamados “occidentales y democráticos” al pueblo
saharaui por sostener y reclamar el respeto del derecho internacional y que su
causa sea oída: buscar bajo mecanismos engañosos legitimar la prepotencia y la
ilegalidad de la ocupación marroquí.
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