50 años de la Proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática. De los últimos días de la presencia española hasta la formación del primer gobierno saharaui

 

 

 




En el marco de los cincuenta años de la creación de la República Saharaui, continuamos con una serie de notas históricas como también análisis sobre el conflicto que viven los saharauis, como consecuencia de la ocupación marroquí.

Por el Dr.  Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Centro de Estudios del Sahara Occidental- USC.

 

En una etapa preliminar, antes de la proclamación de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) más precisamente el 12 de octubre de 1975, en la localidad de Ain Bentili en la frontera noroeste saharaui – mauritana, se reunieron los integrantes del Frente Polisario, parte de la Yemaá (Asamblea creada en tiempos del dominio español) y el PUNS[1] para  firmar un pacto de unidad nacional.  Esta reunión fue facilitada por autoridades españolas, que preveían que la reunión entre líderes nacionalistas fuera en Amgala, pero finalmente se llevó a cabo en Ain Bentili.



La política de España, era contradictoria, por un lado, había una corriente favorable a la autodeterminación y mantener lazos con un Sahara Occidental independiente, mientras que por otro, había un sector “entreguista” favorable a las presiones marroquíes.  En las reuniones de Ain Bentili, El Uali, líder del Polisario, exhortó a un entendimiento con España y centrar el esfuerzo militar contra la agresión marroquí, bajo el disfraz del FLU, organización financiada y organizada por los servicios secretos del Majzén para desestabilizar la presencia española en el Sahara y desacreditar al movimiento nacionalista saharaui.  El célebre líder saharaui, además hizo un llamado a la unidad nacional.

El presidente de la Yemaá, Sidi Hatri uld Said uld Yumani, manifestó su identificación con el Frente, criticó el colonialismo español y al PUNS. En defensa de dicho partido salió en defensa su secretario general Duih uld Siena uld Noach, sin éxito, abandonó la reunión, quedando el resto de los militantes del PUNS en Ain Bentili, que terminaron integrándose al Frente Polisario. Este hecho, es considerado un acto fundacional, dado que el 12 de octubre es celebrado por los saharauis como el día de Unidad Nacional. El resultado de Ain Bentili, fue un Frente Polisario robustecido y cuya legitimidad estaba fuera de discusión.

 


Un mes más tarde, el 28 de noviembre de 1975, en la localidad de Guelta Zemmur, 67 integrantes de la Yemaá (que tenía un total de 102) votaron por su autodisolución, siendo reemplazado por el Consejo Nacional de 40 integrantes, órgano representativo del pueblo saharaui. El número de integrantes respondía a la tradición de la Ait Arbiin, siendo elegido para presidir el flamante Consejo un antiguo combatiente de la guerra de 1958 y uno de los fundadores del Frente Polisario, Enhammed Uld Zaio. 



En la resolución de disolución de la Yemaá los representantes señalaban que no habían sido elegidos democráticamente y por lo tanto no podían decidir sobre el destino del pueblo saharaui. La responsabilidad de representar al pueblo era delegada en el Frente Polisario. Esta declaración no solo fue firmada por los integrantes de la Yemaá (67 de 102 integrantes), sino por 60 jefes tribales y 3 procuradores ante las Cortes Generales.[2]  El 28 de noviembre gran parte de los jefes tribales, antiguos miembros de la Yemaá solicitaron su ingreso al Frente Polisario. La declaración fue entregada al Secretario General de las Naciones Unidas en diciembre de 1975, con copias a la Liga Árabe, la OUA, y la Conferencia Islámica, junto a un mensaje del Consejo Nacional Saharaui denunciando la brutalidad de la invasión y el genocidio del pueblo saharaui. Sin ninguna duda el pueblo saharaui vivía sus horas más oscuras.

La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática

El 27 de febrero de 1976, antes del vencimiento de la presencia española – según el Acuerdo de Madrid – fue proclamada en la localidad de Bir Lehlú [3] la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).  La citada declaración decía lo siguiente:

El Pueblo Árabe Saharaui, recordando a los pueblos del mundo que han proclamado la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Resolución 1514 de las Naciones Unidas en su decimoquinto período de sesiones, y teniendo en cuenta el texto de la misma, en el que se afirma: “Que los pueblos del mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad". Los pueblos del mundo conscientes de los crecientes conflictos que origina el hecho de negar la libertad a esos pueblos o impedirla, lo cual constituye una grave amenaza a la paz mundial. Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional. Y proclamando solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones para el logro del desarrollo económico, social y cultural de los pueblos militantes. Proclama solemnemente ante el mundo entero, en base a la libre voluntad popular basada sobre los principios y alternativas democráticas: La constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, ÁRABE de tendencia UNIONISTA, de confesionalidad ISLÁMICA, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática. De acuerdo con su doctrina, orientación y línea, este Estado Árabe, Africano, No Alineado proclama: Su respeto a los tratados y los compromisos internacionales.

Su adhesión a la Carta de la ONU. Su adhesión a la Carta de la Organización de Unidad Africana, reafirmando su adhesión a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Su adhesión a la Carta de la Liga Árabe. El Pueblo árabe de la República Árabe Saharaui Democrática habiendo decidido defender su independencia y su integridad territorial y ejercer el control de sus recursos y riquezas naturales, lucha al lado de todos los pueblos amantes de la paz para el mantenimiento de los valores primordiales de la paz y la seguridad internacionales. Afirma su apoyo a todos los Movimientos de Liberación de los pueblos de la dominación colonialista. En este momento histórico en que se proclama la constitución de esta nueva República, pide a sus hermanos y a todos los países del mundo el RECONOCIMIENTO de esta nueva nación, a la vez que manifiesta expresamente su deseo de establecer relaciones recíprocas basadas en la amistad, la cooperación y en la no injerencia en los asuntos internos. La Republica Árabe Saharaui Democrática pide a la comunidad internacional, cuyas metas son el establecimiento del derecho y la justicia en aras de reforzar los pilares de la paz y de la seguridad mundiales: Que colabore en la construcción y en el desarrollo de este nuevo país para garantizar en ella dignidad, la prosperidad y las aspiraciones de la persona humana.

Consejo Nacional Provisional Saharaui

en representación de la voluntad del

Pueblo de la Republica Árabe Saharaui Democrática.

Bir Lehlu, 27 de Febrero de 1976

 

Antes de la proclamación de la RASD, los saharauis contaban con el Ejército de Liberación del Pueblo Saharaui (ELPS), brazo armado del Frente Polisario, pronto se transformaría en una excepcional fuerza militar durante la guerra de liberación librada contra los invasores marroquí y mauritano.

 


El 24 de noviembre de 1975 el gobernador general español, general Salazar emitió una ordenanza de “administración transitoria del territorio”, sobre la base de los denominados “Acuerdos de Madrid”. Hasta el momento del abandono del territorio el gobernador general estuvo asistido con dos gobernadores adjuntos, representados por Ahmed Bensuda por parte de Marruecos y Abdallah Uld Cheij por Mauritania. En algún momento se planteó que el régimen de administración tripartita, fuera utilizada para prolongar la presencia hispana en el territorio. El gobierno español lo rechazó. En aquellos momentos críticos para los saharauis, los españoles iniciaron su retirada cediendo a los invasores las instalaciones militares, permitiendo la llegada de 2.000 soldados marroquíes a El Aaiún.  Esta fue acompañada por una serie de incidentes con ciudadanos españoles, a quienes les fue impedido tener acceso a sus antiguas viviendas, acompañado por la llegada de gentes marginadas de Rabat y Casablanca, incrementándose el índice de robos e inseguridad. El coronel Diego Aguirre, funcionario español durante la administración tripartita describió la situación que vivía El Aaiún durante la llegada de los marroquíes:

“Con la paulatina llegada del 25.000 marroquíes que culminan la Marcha Verde en Aaiún, los bajos fondos de Casablanca y otras ciudades marroquíes se vuelcan sobre la ciudad y la inseguridad es manifiesta. Robos, allanamientos de moradas y ocupación de viviendas abandonadas por saharauis desafectos o por españoles evacuados, se hacen cotidianos y corrientes (…) Añádase a ello la represión de Marruecos sobre cualquier persona sospechosa (…) se producen detenciones arbitrarias y constantes presiones para que se enarbole la bandera marroquí y para que los saharauis acudan a las manifestaciones a favor de Hassan II. Un cabo de la Policía Auxiliar se presenta al Gobernador Salazar para denunciarle los golpes y quemaduras con que ha sido torturado durante su detención ilegal. Las protestas y gestiones de la autoridad española no obtendrán más que vanas promesas. Las torturas, allanamientos de morada, exacciones y detenciones ilegales son frecuentes. (…) Marruecos está intentando asimilar a la población con los más repugnantes métodos de un fascismo trasnochado…”[4]

 

Sin ninguna duda los saharauis vivieron horas de angustia y terror, por las noticias sobre los abusos de los invasores. Lo que no sabía la población que era el principio de una larga pesadilla.

“Desde el mismo momento de la ocupación militar, inicialmente mauritana y marroquí del Sáhara Occidental, el miedo se instaló en la experiencia del pueblo saharaui. Si bien, en ocasiones, la población civil estuvo cerca de combates durante los primeros dos o tres meses, especialmente durante su huida, no fueron los enfrentamientos militares la causa fundamental del miedo.”[5]

 

En enero de 1976 el embajador español De Piniés logró que el Secretario General de la ONU - Kurt Waldheim - para que enviara un representante personal al Sahara, a fin de contrarrestar manejos marroquíes, con el objetivo de evaluar las posibilidades y eventual consulta de la población sobre su destino. El embajador sueco ante la ONU, Olof Rydbeck fue designado para visitar el Sahara en compañía de otras personas, entre ellos el británico Michin que había sido parte de la misión visitadora de 1975.

“El informe que elabora Rydbeck es muy negativo. Tan es así que Waldheim decide no publicarlo, según sus palabras, "para no echar más leña al fuego". En todo caso, conocedor de la verdadera situación gracias al informe Rydbeck, Waldheim rechaza enviar un representante de las N.U. a la reunión fantasma de la Yemáa de 26 de febrero de 1976, con la consecuencia de que ésta ya no puede hacerse pasar por la consulta a la población prevista en la resolución 3458 B (XXX) de la A.G. De esta forma, marroquíes y mauritanos verán frustrados sus intentos de obtener una sanción internacional a su anexión del territorio”[6]

 

España “hace las maletas”. Llegan los invasores. El drama del pueblo saharaui es una realidad

El 12 de enero de 1976 el general Federico Gómez Salazar, a sazón el último gobernador general del antiguo Sahara Español dejaba dichas tierras.  El fatídico 26 de febrero de 1976, las autoridades marroquíes y mauritanas, convocaron los restos de la Yemaá, en un intento de dar cierta legitimidad a su acciona, destacándose que ningún Estado como organizaciones internacionales (Naciones Unidas, la Organización de la Unidad Africana, la Liga de Estados Árabes y la Conferencia Islámica) aceptaron enviar representantes ante el requerimiento de los gobiernos de Marruecos y Mauritania a presenciar el acto de disolución de dicho organismo.  En dicha reunión, una puesta en escena para legitimar la invasión mauritano - marroquí, fue ratificada la decisión de los Acuerdos de Madrid. En el acta, donde constaba la declaración final de la asamblea del Sahara, el gobernador general español, Federico Gómez de Salazar y Nieto se negó a firmar.

 


El 28 de febrero de 1976 a las 11:30 horas, fue arriado el pabellón español abandonando el territorio las últimas autoridades y militares españolas encabezadas por el entonces teniente coronel Rafael Valdéz - gobernador general en funciones – dando por finalizada la presencia española en el Sahara Occidental. A partir de este momento comienza una verdadera “Nakba” o catástrofe para el pueblo saharaui, que queda abandonado a su propia suerte. [7] El coronel marroquí Ahmed Dlimi de manera arrogante, en calidad de comandante de las fuerzas de ocupación, expresó su firme compromiso de “acabar con el problema Polisario ante de tres meses.” La realidad sería muy diferente y la incapacidad militar marroquí de derrotar al ELPS, terminó con la construcción de la llamada “Berma” o muros defensivos, también conocidos como “Muro de la Vergüenza”, luego de más de una década de guerra.  Dlimi subestimó a los combatientes saharauis que estaban dispuestos a vender caro sus propias vidas.

 


Desde el punto de vista de la letra de los Acuerdos de Madrid, la disolución de la Yemaá, es abiertamente ilegal dado que el artículo 2ºseñalaba:

2º) De conformidad con la anterior determinación y de acuerdo con las negociaciones propugnadas por las Naciones Unidas con las partes afectadas, España procederá de inmediato a instituir una Administración temporal en el territorio en la que participarán Marruecos y Mauritania en colaboración con la Yemaá y a la cual serán transmitidas las responsabilidades y poderes a que se refiere el párrafo anterior. En su consecuencia, se acuerda designar a dos Gobernadores Adjuntos, a propuesta de Marruecos y Mauritania, a fin de que auxilien en sus funciones al Gobernador General del territorio. La terminación de la presencia española en el territorio se llevará a efecto definitivamente, antes del 28 de febrero de 1976. 3º) Será respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemaá. (el subrayado es nuestro).

 

Las características de la invasión, la parodia de disolución de la Yemaá, eran prueba fehaciente que a los invasores poco o nada les interesaba los derechos del pueblo saharaui. Ante la gravedad de las circunstancias, dado la violencia desencadenada por los invasores contra la población saharaui emprendiendo el exilio.

 

Operación golondrina 

El 4 de marzo de 1976 se constituyó el primer gobierno de la RASD, que rápidamente se lanzó a resistir la ocupación militar de dos Estados, con mayores recursos y respaldo político internacional. Aquel primer gobierno estaba presidido por el mítico y joven (tenía solo 27 años) líder del Frente Polisario, El Uali Mustafa Sayed, ahora primer presidente de la flamante república saharaui.  

 

La lucha armada concentró su esfuerzo contra Mauritania, que desde el punto de vista militar era el más débil, en comparación con Marruecos, pero no para los saharauis. Las acciones militares se centraron contra las minas de hierro (de vital importancia para este país) y la propia capital, Nuakchot, en acciones verdaderamente audaces. A pesar de los reveses, los ataques adquirieron intensidad y eficacia, librando una guerra de guerrillas en el desierto, único en la historia militar moderna. La presión ejercida, motiva la intervención directa de Francia brindando apoyo aéreo a las fuerzas mauritanas.     

 

La Operación Golondrina fue llevada a cabo entre el 20 de noviembre de 1975 y el 12 de enero de 1976, donde fueron evacuados de manera apresurada 20.000 soldados españoles con sus equipos, mientras que la colonia civil regresaba a España vía aérea, que incluyó al gobernador General Gómez Salazar. Incluso en esta evacuación fueron exhumados los cementerios.

 


La población saharaui rehén de una dura represión y de la inseguridad por el vacío generado, fue conducida por el Frente Polisario a los campos de refugiados en Argelia, bajo el bombardeo marroquí con fósforo blanco y napalm, a todo ello se agregó el envenenamiento de pozos de agua. El objetivo marroquí consistió en atacar militarmente los campamentos, a fin de provocar el retorno de los refugiados a las poblaciones por ellos abandonada y ahora controladas por autoridades marroquíes. Todos estos hechos constituyeron verdaderos crímenes de guerra y de lesa humanidad.

 

General Gómez Salazar, último gobernador español. 

La mortandad infantil y la gravedad de la situación, impulsó al Frente Polisario a conducir a los refugiados hacia Tinduf, en Argelia, donde unos 5.000 exiliados residían desde la retirada española. Vale la pena señalar que en lugar donde fueron llevados los refugiados, es una de las áreas más hostiles del desierto conocido como “hamada”, imponiendo duras condiciones de vida hasta el día de hoy, a millares de refugiados. Esta tragedia no solo causó la pérdida de numerosas vidas por las duras condiciones de la marcha hacia el exilio, sino por la acción militar marroquí con los bombardeos a los campos de refugiados y la precaria situación sanitaria. Atrás quedaron familias divididas – hasta el día de hoy – además de los bienes que fueron abandonados repentinamente ante la escalada de terror ante la llegada de las fuerzas de Hassan II.  La decisión marroquí de atacar los campamentos fue nefasta, cualquier posibilidad de apoyo saharaui, quedaba descartada y promovió un sentido de unidad nacional por sobre las lealtades tribales.

 

A partir de la retirada española, se inició una nueva etapa, dominada por la guerra de liberación y la condena al exilio a millares de saharauis.

“Una buena parte de la población civil saharaui se convirtió en enemigo para el Ejército y fuerzas policiales marroquíes. Por una parte, puesto que una gran mayoría se oponía o rechazaba la ocupación. Por otra, porque el régimen de Hassan II convirtió a los saharauis como colectivo en un grupo que había que controlar, del que había que desconfiar y al que había que reducir. La identificación entre cualquier saharaui y el apoyo al Frente POLISARIO se convirtió en un aspecto central de la lucha contrainsurgente durante los primeros quince años de ocupación militar. Además, el propio reino de Hassan II era ya un régimen de terror para la propia población marroquí, especialmente para la oposición política, con violaciones de derechos humanos masivas en diferentes épocas.”[8]

 

La invasión marroquí trajo consigo la llegada de millares de colonos. El desembarco de las fuerzas de ocupación, significó abusos contra los saharauis, inseguridad y violencia, ante la indiferencia de las autoridades españolas todavía presentes. Esta realidad llevó a muchos saharauis a decidir a huir al desierto. Aproximadamente la mitad de la población abandonó sus hogares. Ningún otro pueblo del mundo ha vivido un desplazamiento proporcionalmente tan masivo en pocas semanas.[9]

 


Quienes emprendían la huida lo hicieron con lo puesto, muchas familias se separaron o se desplazaron incompletas. Las circunstancias fueron dramáticas, los que tenía mejor suerte huían en vehículos, otros simplemente a pie, tomando de la mano a sus hijos junto con las escasas pertenencias que podían llevar consigo. En las primeras semanas los refugiados se fueron concentrando en determinados puntos, para protegerse. Quienes huían lo hacían por terror a la ocupación o por haber sido víctimas de detenciones arbitrarias, la destrucción de sus pertenencias (como muchas familias nómadas que vieron sus tiendas o “jaimas” destruidas y su ganado robado). 

En la huida los desplazados pudieron observar las consecuencias de la invasión: jaimas quemadas, ganado muerto y víctimas de ejecuciones sumarias. A todo ello tuvieron que sufrir en carne propia ataques aéreos en su búsqueda de un lugar seguro. Crímenes de guerra que hasta el día de hoy siguen impunes.

Estos fueron los inicios de la República Saharaui hace cincuenta años. A pesar de las duras pruebas que tuvo que atravesar la joven república, pudo sobrevivir, logrando reconocimientos internacionales, destacándose hitos como su incorporación la Organización de la Unidad Africana y luego como miembro fundador de la Unión Africana, transformándose en un actor de la política internacional.



[1][1] Partido de la Unión Nacional Saharaui, creado a instancias del gobierno español, en un intento de garantizar un régimen continuista. Nota del Autor.

[2] Los procuradores, era la denominación de los diputados electos ante el Parlamento español (Cortes Generales).

[3] Bir Lelhú, es un poblado al este de Saguia el Hamra, Sahara Occidental.

[4] GOMEZ LOPEZ, Emiliano: Del Sahara Español a la República Saharaui. Instituto del Tercer Mundo, Montevideo, 1992, pág. 41.

[5] BERISTAIN, Martín y GONZALEZ HIDALGO, Eloísa: Oasis de la Memoria: Memoria histórica y violaciones de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. Vol. I (HEGOA, Bilbao, 2012) pág 83. Disponible en  .http://publicaciones.hegoa.ehu.es/publications/281.

[6] RUIZ MIGUEL: El Sahara occidental y España: historia, política y derecho. Editorial Dykinson. Madrid. 1995. pág. 232.

[7] La Nakba es el término con que recuerdan los palestinos su exilio en 1948.

[8] BERISTAIN, Martín y GONZALEZ, E, op.cit. pág. 83.

[9]Idem, op.cit. pág. 90.

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