MENSAJE DE PASCUA 2026 del Dr Jorge A Suarez Saponaro
¡Cristo
ha resucitado!
Estimados amigos,
como todos los años reflexionamos sobre la Pascua. En un contexto sumamente difícil,
especialmente para Tierra Santa, donde el fantasma de la guerra golpea con
fuerza.
En este tiempo de
oscuridad, el Mensaje de Dios es claro y contundente, con la Resurrección de
Cristo, como lo definió claramente nuestro Papa Francisco: El amor venció al odio. La luz venció a las tinieblas. La verdad venció
a la mentira. El perdón venció a la venganza. El mal no ha desaparecido de
nuestra historia, permanecerá hasta el final, pero ya no tiene dominio, ya no
tiene poder sobre quien acoge la gracia de este día.
Pascua, pone en
evidencia el inmenso poder de Dios. La esperanza, no es una ilusión, sino una
realidad. La Resurrección es muestra de ello.
Cristo está vivo, no es solo una imagen de una estampita o un ícono de
una iglesia. Él nos espera con los brazos abiertos, debemos ir a su encuentro. El
Magisterio de la Iglesia nos dice que busquemos y amemos al Señor en los
pobres, como cristianos tenemos estar atentos, si nos alejamos de aquellos, nos
distanciamos de los predilectos de Cristo. Recordemos que el Salvador nació en pesebre,
en la periferia.
El Padre Santo Pío de Pietrelcina dijo
en su oportunidad "En todo pobre está Jesús agonizante; en todo enfermo
está Jesús sufriente; en todo enfermo pobre está Jesús dos veces
presente." Cuando nos acercamos a los más débiles, nos acercamos a Cristo.
El Papa León XIV
nos dice: A este respecto, hay un texto
de la Sagrada Escritura al que siempre es necesario volver. Se trata de la
revelación de Dios a Moisés junto a la zarza ardiente: «Yo he visto la opresión
de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por
sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a
librarlo […]. Ahora ve, yo te envío» (Ex 3,7-8.10). [7] Dios se muestra
solícito hacia la necesidad de los pobres: «clamaron al Señor, y él hizo surgir
un salvador» ( Jc 3,15). Por eso, escuchando el grito del pobre, estamos
llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es premuroso con las
necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados. Permaneciendo,
por el contrario, indiferentes a este grito, el pobre apelaría al Señor contra
nosotros y seríamos culpables de un pecado (cf. Dt 15,9), alejándonos del
corazón mismo de Dios.
La defensa de la
justicia social y la equidad social, también es acercase a Jesús. Esto está
reflejado pasaje bíblico sobre “El verdadero tesoro”: “No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los
consumen, y los ladrones perforan las paredes y los ladrones las roban.
Acumulen en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que
los consuma, ni ladrones que perforen las paredes y roben. Allí donde esté tu
tesoro, estará también tu corazón” (Mateo 6 19-21.). Cuando uno ayuda
alguien que está en desgracia o en una situación de extrema vulnerabilidad, es
ahí donde se acumulan los tesoros en el Cielo.
Que estas Pascua de Resurrección sean una invitación para seguir esta maravillosa lección de Nuestro Señor Jesucristo, el de acumular Tesoros en el Cielo, siendo mejores personas, no permaneciendo indiferentes ante el sufrimiento del otro, acallando nuestras conciencias con la lacónica frase
Mantengamos viva la
llama de Nuestra Fe, sigamos el ejemplo de Nuestro Señor y luchemos cada día
por ser mejores personas. Y tengamos siempre presentes las palabras de Nuestro
Señor Jesucristo, ante el milagro de la resurrección de Lázaro:
“Yo soy
Dr. Jorge Alejandro
Suárez Saponaro
Buenos Aires, 1 de
abril de 2026.




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