La protección de infraestructuras críticas y la creación de una Fuerza de Defensa Civil en Argentina

 



Los conflictos actuales ponen en evidencia la necesidad de disponer de recursos materiales y humanos aptos para la protección de infraestructuras críticas, hacer frente a emergencias nacionales en caso de desastre. En Canadá grupos de expertos del jefe del Estado Mayor de Defensa, proponen crear una fuerza de defensa civil con 300.000 voluntarios, siguiendo el ejemplo de Suecia y Finlandia en la materia, para asumir una serie de responsabilidades tanto en caso de catástrofes naturales como en apoyo a la defensa nacional. Esto impulsó a a realizar una propuesta similar para la Argentina


Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Las tensiones en la relación entre Canadá y Estados Unidos, a raíz del discurso del presidente Donald Trump, la revalorización del Ártico como campo de batalla geopolítica, la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas, las ciberamenazas y un ambiente global cada vez más caótico, demandan según expertos en defensa canadienses realizar cambios. En el seno del Estado Mayor de la Defensa, un grupo interno de asesoramiento, distribuyó un documento de pocas páginas titulado: “Directrices de Planificación – Plan de Movilización de la Defensa”. En dicho texto, según la prensa canadienses advierten que las tecnologías emergentes plantan desafíos sin precedentes para la defensa de Canadá, agregándose la falta de una preparación adecuada para escenarios de guerra no convencional y/o híbrida. Los asesores de la jefa del Estado Mayor de la Defensa, abogan por involucrar a la sociedad canadiense contra amenazas que van desde desastres naturales a operaciones de alta intensidad. La general Jenny Carignan, máxima responsable de las fuerzas armadas dijo: “Estamos considerando la cantidad de eventos y operaciones nacionales que hemos tenido en términos de lucha contra incendios forestales, etc., así que todo esto forma parte de nuestro esfuerzo de transformación (…) Todos los canadienses serán invitados, por supuesto, a prestar servicio de forma voluntaria”.  Sin embargo, para que los planes de movilización sean una realidad requiere la aprobación del gobierno federal.  El titular de la cartera de defensa David McGuinty, dio su visto bueno: “La idea de contar con una fuerza civil o un grupo de ciudadanos canadienses dispuestos y capacitados para servir a su país es algo que se ha debatido durante años en Canadá (…) Es algo que nuestros aliados están haciendo y promoviendo activamente”.

La propuesta consiste en reclutar voluntarios, en una primera instancia provenientes del servicio público federal y provincial, para formar una “reserva complementaria” recibiendo una instrucción básica que les permita aprender a utilizar un fusil, conducir vehículo, recibir entrenamiento en primeros auxilios, comunicaciones, gestión de emergencias u operar drones, destinado a crear una red resiliente para apoyar operaciones militares. Los límites de edad como la condición física serán menores en comparación con las fuerzas canadienses, dado su función y el período de entrenamiento anual, será más reducido, estimándose en cinco días al año. El Departamento de Defensa de Canadá está en la búsqueda de una solución a la falta de reservistas (unos 15.000) y de capacidades para la defensa de objetivos en territorio nacional.  Aspectos vinculados con el salario, las oportunidades del sector privado, las exigencias de la vida militar, son un serio desafío a la hora de reclutar personal tanto de personal activo como reservistas. Es por ello que surge la propuesta de organizar una “reserva complementaria” o “fuerza civil de defensa” teniendo como objetivo final reclutar hasta 300.000 ciudadanos.



Los planificadores canadienses han observado de cerca los modelos de “Defensa Total” implementados en Suecia, Finlandia y Estonia, en materia de organización de la ciudadanía para apoyar la defensa nacional.  Canadá tiene la experiencia exitosa de los Rangers, elemento que forma parte de la reserva del Ejército, organizados en grupos con funciones de patrullar y realizar actos de presencia en el norte del país. El personal es reclutado en comunidades en las regiones donde operan, con fuerte participación de pueblos originarios, tienen responsabilidades vinculadas con la defensa nacional, pero también en apoyo a la seguridad pública, búsqueda y rescate, emergencias y protección del ambiente. Esta organización tiene 5.000 efectivos pertenecientes a unas 200 comunidades del norte canadiense. Reciben una instrucción básica, equipamiento ligero y una compensación económica, mientras dure su patrulla.

El Reino Unido al parecer no es ajeno al debate que hay en Canadá. La Revisión Estratégica de 2025, plantea una importante transformación de las fuerzas armadas, pero expresó la necesidad de una participación civil en el esfuerzo de defensa en general. En dicho documento del gobierno británico, señala la necesidad de crear una fuerza civil para la protección de infraestructuras críticas, en casos de emergencia o crisis nacional, inspirado en la reserva voluntaria existente.  El Ministerio de Defensa británico se encuentra trabajando en una propuesta para diciembre de 2026, para su posterior debate parlamentario en el marco del proyecto del gobierno de ley de preparación para la defensa.

El gobierno del Reino Unido identificó 13 sectores vinculados con las denominadas “infraestructuras nacionales críticas” (CNI por sus siglas en inglés) y en 2025 publicó un “Plan de Acción de Resiliencia” en el cual establece la respuesta del gobierno para fortalecer la resiliencia nacional ante posibles amenazas y describe las medidas que las personas, las empresas y la sociedad civil pueden adoptar para mejorar la resiliencia colectiva. El plan incluye varias medidas relacionadas con la infraestructura nacional crítica, aunque no hace referencia a la propuesta de la Revisión Estratégica de la Defensa, de organizar crear una fuerza de defensa civil para participar en la protección de las CNI. El Reino Unido cuenta con un organismo específico de asesoramiento sobre la seguridad de las CNI, la Agencia Nacional de Seguridad Protectora, pero no es suficiente.  La Revisión Estratégica señala: “en muchos casos, los operadores de infraestructura crítica no tienen la capacidad de proteger la infraestructura de su propiedad ante amenazas tan complejas y cambiantes”. Ello demanda mayores esfuerzos, tal como señala el citado documento, a señalar que el Ministerio de Defensa junto con otras dependencias del gobierno debían explorar “opciones para un 'nuevo acuerdo' para la defensa de las infraestructuras críticas, basado en la colaboración entre el Ministerio de Defensa y los operadores del sector privado y aliados de infraestructuras que son fundamentales para la continuidad de los servicios esenciales en el Reino Unido”.  La Revisión Estratégica requiere que debe haber “capacidades adicionales” para garantizar la protección de los sitios clave que proporcionan energía, alimentos, agua, telecomunicaciones, suministros médicos e infraestructura de transporte en caso necesario y recomendó a la cartera de Defensa “desarrollar opciones para la protección de la Información Crítica de la Seguridad (CNI) en caso de crisis o conflicto” (recomendación 27). Estas opciones deberían incluir el desarrollo de una nueva fuerza inspirada en las Reservas existentes.  A fines de 2026, el titular de Defensa británico debería tener listo el proyecto sobre las bases de las recomendaciones de la Revisión Estratégica.

 


El Ministerio de Defensa, a pesar que cuenta con una serie de organizaciones de seguridad (Guardia Ministerial, de vigilancia y patrulla, pero sin estar armados) y la Policía del Ministerio de Defensa (fuerza policial específica para dependencias del área de Defensa), la Revisión Estratégica sugiere una organización similar a las reservas de las fuerzas armadas, con las siguientes características:

·         Podrían ser reclutados y empleados localmente.

·         Tener un mandato y un compromiso de formación claramente definidos.

·         Podría estar armado.

·         Podría estar equipado con comunicaciones básicas, armamento y tecnología como drones.

 

En 2024 el Programa de Defensa Nacional, diseñado para preparar al Reino Unido ante cualquier escalada, crisis o conflicto y definido como “un programa de trabajo continuo y en constante evolución que proporciona planificación en materia de defensa, seguridad y resiliencia», se centra en aunar esfuerzos militares y civiles, incluyendo la asistencia civil a las fuerzas armadas, en caso de una crisis u hostilidades que afecten al Reino Unido”.

Desde 2021, existen recomendaciones para incrementar el papel de las reservas en la protección de la infraestructura crítica, en particular el Informe de las Reservas realizado durante la gestión del primer ministro Boris Johnson, siendo unas de las recomendaciones de un ex alto funcionario, Lord Lancaster de Kimbolton: “Considerar la posibilidad de reforzar la infraestructura nacional crítica y la base estratégica mediante un mayor uso de las reservas”. 

En el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad del Reino Unido, la necesidad de disponer mayores recursos humanos en la reserva, impulsó la reforma de la ley de las Fuerzas Armadas, previsto ser debatido y aprobado para el período legislativo 2026-2027, habilitando la movilización de personal reservistas hasta los 65 años.  Los medios de comunicación, plantearon sobre las intenciones de recrear la Guardia Nacional (Home Guard) organización militar creada en 1940 por personas, que por edad no podría prestar servicios en el ejército regular, se los destinó a la defensa metropolitana.

 

Infraestructuras Críticas según la Revisión de la Defensa de 2025

El debate sobre la ampliación de la edad de reservistas, asignar mayores funciones se inserta, en lo planteado tanto por la Revisión Estratégica de la Defensa como de la Estrategia Nacional de Seguridad, de tener un enfoque integral de la seguridad y la defensa nacional que involucre a toda la ciudadanía. Esto implica utilizar los recursos y las capacidades no solo de las fuerzas armadas, sino también de la industria, la sociedad civil y la población en general. Los estrategas británicos prevén en caso de una guerra, el Reino Unido debería prever una “intensificación de los ataques por debajo del umbral”, es decir, ataques contra infraestructuras civiles esenciales para el funcionamiento del Estado y la sociedad. Es por ello que la Revisión Estratégica considera el “desarrollo de fuerzas adicionales” para ayudar a proteger la infraestructura crítica nacional aumentaría la resiliencia y la profundidad estratégica al “garantizar que las tropas regulares y las reservas puedan concentrarse en el combate, no en tareas básicas”. La fuerza de defensa civil – según el citado documento – ayudaría a conectar las comunidades locales con las fuerzas armadas, contribuyendo a que la sociedad comprendiera en rol de los militares y un mayor compromiso con la defensa nacional.

 


Las fuerzas armadas británicas están elaborando proyectos de como voluntarios civiles podrían apoyarlas en casos de crisis y /o conflicto, destacándose el llamado Plan Génesis.  El gobierno se encuentra trabajando en cambios normativos en materia de movilización de reservistas y de la industria, con el objetivo de adquirir mayores atribuciones. La Comisión Nacional de Preparación[1] de la Cámara de los Lores, analiza los modelos de reservistas de Noruega, Suecia, Dinamarca y Estonia y sobre la base de la experiencia de dichos países, aplicarlo al caso del Reino Unido.

 


Los debates que se plantean en Canadá y el Reino Unido sobre la necesidad de un mayor compromiso de la sociedad en la defensa nacional, se pueden trasladar a la Argentina. El contexto geopolítico, con el incremento de la competencia por el control de recursos y áreas de valor estratégico, no descartándose la agresión militar; la posibilidad de un golpe estratégico contra infraestructuras críticas, demandan importantes cambios en la Defensa Nacional.


La protección de infraestructura crítica en Argentina y la creación de una “Fuerza de Defensa Civil”.

La Directiva de Defensa aprobada por el decreto 703/2018 planteó como responsabilidad de la protección de objetivos estratégicos – o de valor estratégico – a las Fuerzas Armadas, a pesar que la ley 23.554 de Defensa Nacional, asigna en primera instancia esa responsabilidad a la Gendarmería Nacional y Prefectura Naval. En su momento fuimos pioneros en plantear definiciones sobre el concepto de “protección de objetivos estratégicos”[2] y como podrían ser empleadas las Fuerzas Armadas en su defensa. En atención a los recursos exiguos tanto humano como material de las Fuerzas Armadas, genera dudas sobre la capacidad, por ejemplo, de cubrir los 15 objetivos que hoy custodian las Fuerzas de Seguridad. Es por ello, tomando nota de los debates que existe en Reino Unido y Canadá, junto con la experiencia de Alemania, con la creación de la División de Defensa Territorial,[3] consideramos la creación de una Fuerza de Defensa Territorial o de Defensa Civil, nutrido por reservistas, reclutados localmente, siendo sus responsabilidades:

Ø  Protección de Objetivos de Valor Estratégico/Infraestructura Crítica: protección y salvaguarda de la infraestructura crítica/objetivos de valor estratégico que es importante para la defensa del país y para la logística, por ejemplo: puertos, aeropuertos, puentes, líneas ferroviarias, instalaciones energéticas, redes digitales y demás infraestructura relevante para la defensa.

Ø  Preparación territorial: ejecutar obras de interés de la defensa nacional como también que impulsen el desarrollo y la presencia del estado en áreas periféricas.

Ø  Apoyo a la Seguridad Interior: por medio de elementos de transporte, comunicaciones, sanidad. En caso de conmoción interior, estar en capacidad de restablecer el orden en los términos de la ley 24.059 de Seguridad Interior.

Ø  Seguridad de Fronteras: por medio de patrullas llevando a cabo operaciones de reconocimiento y vigilancia; actividades vinculadas al apoyo a la comunidad, materializar la presencia del Estado en áreas de frontera y vacíos de alto valor estratégico.[4]

Ø  Entrenamiento: instrucción de reservistas; personal destinado a la defensa civil; capacitación de ciudadanos brindando cursos de radioaficionados, primeros auxilios, logística, bombero, búsqueda y rescate, etc.[5]  

Ø  Asistencia en casos de desastre: apoyo a las autoridades civiles en la gestión de desastres naturales o emergencias graves.

Ø  Apoyo a la comunidad: programas de desarrollo, tales como la construcción de infraestructura, labores educativas, sanitarias.

 

Rangers Canadienses 

La fuerza propuesta, estaría nutrida en gran parte por reservistas voluntarios, teniendo un carácter eminentemente local. Esto permitiría a las agencias locales (municipales y provinciales) disponer de recursos humanos para hacer frente a una serie de contingencias. Esto incluiría la reserva civil – siguiendo a grandes rasgos el modelo sueco – formado por personal de bomberos, ciudadanos con profesiones y habilidades de interés de la defensa, para garantizar por ejemplo la prestación de servicios públicos y mejorar su resiliencia.

Tropas de Defensa Local finlandesas 


Las TICs (Tecnologías de Información y Comunicación) se han convertido en una parte fundamental de la sociedad moderna. Las infraestructuras de información críticas son aquellas soportadas por TICs sobre las cuales se sustentan diferentes procesos que garantizan el desarrollo de la Nación.  Este tipo de infraestructura está sometida a niveles de riesgo de seguridad producto de errores, ataques, desastres naturales, siendo el peor escenario, las consecuencias de un incidente de seguridad en infraestructuras criticas poseen el potencial de impactar directamente en la vida de las personas llevando a la consumación de daños irreparables. Lo expresado exige una estrecha cooperación de los sectores público y privado. Por ende, demanda una Plan Nacional de Protección de Infraestructuras de Información Crítica (PI2C) con el objetivo que los sectores público, privado y científico cooperen con la finalidad de brindar seguridad a la ciudadanía en general y a la vida de la Nación.[6]  Sugerimos crear una Agencia Nacional especializada y fortalecer las capacidades y recursos del Comando de Ciberdefensa.

Los conflictos actuales ponen en evidencia, que el mayor riesgo que puede correr la Argentina es sufrir un golpe estratégico contra su liderazgo político militar y contra infraestructuras críticas, por ende, no solo deben adoptarse medidas para su defensa, sino también para garantizar el funcionamiento del estado, instituciones y servicios esenciales.  Ello demanda contar con una reserva civil, siguiendo el modelo sueco.  La Agencia de Defensa Civil y Resiliencia de Suecia tiene una base de datos, con personal entrenado para cumplir distintas funciones, gracias a su formación profesional y habilidades. En 2025, las autoridades suecas activaron el deber de defensa civil para 19 profesiones consideradas esenciales durante las crisis.  Los reservistas civiles reciben instrucción por sesenta días. A fines de dicho año, se llevó a cabo un importante ejercicio de entrenamiento movilizando a personal para la reparación y puesta en funcionamiento de redes de tendido eléctrico.  Los reservistas civiles, prestarán servicios hasta los 70 años.

En el caso de Finlandia, bajo el concepto de “Seguridad Integral”, el país ha llegado a desarrollar la capacidad de dar refugio a 4.8 millones de personas, aprovechando con inteligencia estaciones del subterráneo, polideportivos, escuelas y estacionamientos.  Existe una ley que obliga a construcciones de determinado tamaño, a disponer de un refugio, además de contar de una estructura de defensa civil bien desarrollada para la gestión de crisis. El sistema de seguridad, tiene como objetivo es salvaguardar las funciones vitales de la sociedad en cualquier circunstancia, incluso en tiempos de crisis. Por ello, la participación de todos los sectores de la sociedad, desde el gobierno hasta los ciudadanos, se considera esencial e integral al modelo finlandés de Seguridad Integral. Se espera que la sociedad finlandesa en su conjunto sea capaz de movilizar rápidamente los recursos necesarios, recuperarse con celeridad y adaptar sus funciones en función de las lecciones aprendidas. En consecuencia, se trata de un proceso de constante evolución.  Suecia es un ejemplo similar.

División de Seguridad Nacional alemanas, nutrida por reservistas y destinadas a la protección de objetivos de valor estratégico 

Nuestro país cuenta con una ley de Servicio Civil de Defensa – la 20.318 – que a todas luces requiere ser actualizada, pero ello no impide para avanzar en capacidades para mejorar la resiliencia en caso de una crisis o conflicto armado.  Esta “Reserva Civil” u “organización de resiliencia civil” tendría los siguientes cometidos:

Ø  Establecer, capacitar y mantener grupos de voluntarios que estén disponibles durante futuras situaciones de emergencia y desastre nacional, para brindar una variedad de habilidades de apoyo para la resiliencia civil.

Ø  Colaborar con los servicios de emergencia y las fuerzas armadas existentes para proporcionar alertas públicas, rescate y apoyo, incluso en situaciones de guerra si fuera necesario.

Ø  Cooperar y/o colaborar en el mantenimiento y operación, según sea necesario, reservas nacionales de alimentos y recursos médicos de emergencia, incluidos combustible, distribución de agua y equipos de apoyo a las comunicaciones, para planificar y proveer adecuadamente para cualquier proceso nacional de recuperación ante desastres y otras emergencias.

La movilización de voluntarios, sea a través de organismos públicos como de entidades privadas, no solo permitirá tener recursos disponibles para una emergencia, sino también para promover valores y contar con estructuras organizadas que pueden ser de utilidad en beneficio de la comunidad.  Por ejemplo, el apoyo a entidades como clubes o redes de voluntarios con fines solidarios, pueden ser de suma utilidad en casos de una emergencia grave.  Debidamente articulados y con respaldo del Estado, permitirá crear una estructura con fuerte presencia territorial.

Guardia Nacional de Suecia 

Un adecuado sistema de movilización – deuda pendiente desde la sanción de la ley 23.554 de Defensa Nacional – es indispensable, para garantizar a la Argentina de una adecuada preparación para la defensa. Esto abarca el apoyo de industrias clave, reduciendo la dependencia de actores externos y adoptar acciones para mejorar e incrementar su resiliencia.

El gran desafío: movilizar a la ciudadanía y generar compromiso sobre la Defensa Nacional.

Las Fuerzas Armadas, tienen una importante carencia, el disponer de unidades de defensa territorial, en atención a la experiencia en países de la OTAN, donde se está dando de nuevo importancia, dado su conocimiento del área geográfica donde operan, estar en capacidad de brindar protección a la población civil, servicios de seguridad y rescate, vigilancia de la retaguardia (infraestructuras críticas y otros objetivos de valor estratégico), defensa local, contrarrestar actos de sabotaje (de gran importancia en escenarios de zona gris y conflictos híbridos), apoyo en tareas de defensa civil, gestión de catástrofes, auxilio a las fuerzas de policía y bomberos.

El Comando Conjunto Territorial de la Zona Interior, una entidad, en el marco de esta propuesta, se transformaría el Comando de Defensa Territorial, con responsabilidad de la protección de infraestructura crítica; apoyo a los sistemas de seguridad interior y gestión de riesgos; además de la defensa de las regiones donde estén desplegadas las unidades territoriales, que estarán formadas por reservistas voluntarios. En atención que dicho organismo militar tendrá carácter conjunto, deberá tener medios para la protección de instalaciones portuarias, patrulla costera, búsqueda y rescate, seguridad de aeródromos, enlace, evacuaciones médicas, etc.

Los enormes vacíos geopolíticos, especialmente en áreas de frontera y los medios exiguos que materializan la presencia del estado, son un grave riesgo para la seguridad. Es por ello que siguiendo el modelo de los Ranger Candienses, por una cuestión de menor costo, proponemos activar unidades de reservistas – cazadores de frontera – para tareas de reconocimiento, vigilancia, patrulla, actividades de apoyo a la comunidad en cooperación con agencias civiles y de otras dependencias de las fuerzas armadas.  Estos elementos serán preferentemente de reclutamiento local.

 


El tamaño de las Fuerzas Armadas, los medios exiguos y su limitada presencia en el territorio, demandan buscar soluciones que sean sostenible desde el punto de vista económico, creando una fuerza de defensa territorial compuesta por reservistas voluntarios, debidamente entrenados, que permita de manera escalonada, creando unidades en las diferentes provincias.  Por sus características y exigencias, los requisitos no serán del nivel de la exigencia para aspirantes en las fuerzas permanentes.  Su carácter local, generará mayores vínculos con la comunidad y el área donde se desempeñen las unidades territoriales, contribuyendo a promover una cultura de defensa nacional.  La posibilidad de actuar en apoyo a las fuerzas policiales, bomberos, tareas de apoyo comunitario, permitirá a las autoridades locales contar con recursos humanos motivados y entrenados, está sinergia será de gran valor en casos de crisis.

El compromiso con la defensa nacional, no solo estará vinculado con la participación en las fuerzas armadas, sino en la construcción de una reserva civil, no solo para participar en actividades propias de la Defensa Civil, sino en otras actividades en el marco del Servicio Civil de la Defensa, contribuyendo al fortalecimiento del potencial nacional, llevando a cabo obras de preparación territorial o garantizar los servicios públicos en caso de emergencia/crisis. Esto podrá extenderse a movilizar recursos humanos para mejorar redes de telecomunicaciones, informáticas en áreas de valor estratégicos, desarrollo de áreas postergadas en zonas de fronteras, etc.

Los conflictos actuales ponen en evidencia, que urge importantes cambios en las capacidades defensivas de nuestro país, donde el factor clave será la resiliencia, no solo en la protección de las infraestructuras críticas, sino en su recuperación en caso de daño. Esto demanda impulsar un uso racional de los recursos existentes, donde será clave el trabajo conjunto entre los sectores público y privado.  En este proceso cobrará importancia el disponer de reservistas especializados, además de programas de capacitación y ejercitaciones, que garanticen un aceptable nivel de preparación tanto de la Fuerza de Defensa Civil propuesta como de los reservistas del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos y del Servicio Civil de Defensa.

El disponer de capacidades mínimas para la protección de infraestructura críticas, será un factor contribuyente para la disuasión ante posibles amenazas para los intereses de la Nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] La Comisión Nacional de Preparación (NPC, por sus siglas en inglés) es un organismo independiente y apolítico cuyo objetivo fundamental es promover políticas y acciones que ayuden al Reino Unido a estar mucho mejor preparado para evitar, mitigar, responder y recuperarse de grandes crisis, amenazas y desafíos. Nota del Autor.

[2] Ver: “Protección de Objetivos Estratégicos Nuevo reto para las Fuerzas Armadas”. Disponible en https://estrategiaydefensadelsigloxxi.blogspot.com/2020/12/proteccion-de-objetivos-estrategicos.html.

[3] La Heimatschutzdivision, anunciada en 2025 y prevista para que disponga de unos 6.000 efectivos, estará destinada a la protección de infraestructura crítica, defensa contra drones, asistencia en casos de catástrofes, nutrido por personal voluntario por un máximo de doce meses de servicio (reserva activa). Está previsto su organización en sesenta compañías de defensa, agrupadas en seis regimientos de defensa.

[4] Un ejemplo son los Rangers Canadienses, un subcomponente de la Reserva del Ejército Canadiense que vive y trabaja en regiones remotas, aisladas y costeras de Canadá. Proporcionan fuerzas móviles autosuficientes y con equipo ligero para apoyar las operaciones de seguridad nacional y seguridad pública de las Fuerzas Armadas Canadienses dentro del país. Los Canadian Rangers trabajan un promedio de 12 días al año y reciben una compensación adicional por cualquier misión oficial de las Fuerzas Armadas Canadienses. Nota del Autor.

[5] Demandará articular con aeroclubes, escuelas náuticas, cuerpos de bomberos voluntarios, instituciones educativas, entidades públicas y privadas que brinden cursos de interés de la defensa. Nota del Autor.

[6] Sugerimos ver el excelente trabajo Lineamientos Estratégicos para la Protección de Infraestructuras de Información Críticas (PI2C) en Argentina. Disponible en: http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/136000. Consultado el 29 de septiembre de 2026.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Guerra de baja intensidad en el Sahara Occidental

La transformación de Astilleros Río Santiago en un Complejo Industrial – Tecnológico

Sahara Occidental: el drama de la ocupación y sus alcances jurídicos.