El Estado Libre de Danzig Escenario del inicio de la Segunda Guerra Mundial

 







El pasado 1 de septiembre se cumplió un nuevo aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Las causas inmediatas el conflicto desatado por el llamado “Corredor Polaco” y la Ciudad Libre de Danzig. Traemos a los lectores el peculiar caso de Danzig, cuyo régimen especial, fue creación del Tratado de Versalles, en el marco de una solución para la salida al mar al renacido estado polaco y garantizar la autonomía e identidad de la población germana de dicho enclave.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Corresponsal Diario El Minuto para Argentina

 

 La actual ciudad polaca de Gdansk fue epicentro de la crisis entre Polonia y la Alemania del III Reich, que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.  En octubre de 1938, el titular de exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop al embajador polaco en Berlín, Józef Lipski, a una reunión con él en Berchtesgaden.  A pesar de la sorpresa inicial que tuvo Lipski y la insistencia de Ribbentrop, concurrió a la reunión, donde recibió las exigencias del gobierno alemán: la construcción de una autopista con carácter de extraterritorial que conecte Alemania con Danzig, la anexión de dicha entidad al III Reich y la adhesión de Polonia al Pacto Anticomunista. El diplomático polaco adelantó al ministro nazi de Exteriores, que las exigencias serían rechazadas por su gobierno y llegado el caso que cediera el régimen militar polaco sería derribado, dado que la opinión pública no aceptaría dicha concesión. Sus afirmaciones se hicieron realidad cuando Lipski informó de las demandas de Berlín a Józef Beck, ministro de exteriores polaco. 

Batalla de Westerplatte. Septiembre de 1939

Alemania presionó a los países del Este de Europa para imponer un alineamiento a sus intereses. Hungría adhirió al Pacto Anticomunista, seguido por Rumania, donde su rey, Carol II, buscó mantener cierto grado de autonomía frente a la influencia germana, siendo prueba de ello, la eliminación del líder fascista Corneliu Zelea Codreanu, personaje que los alemanes querían verlo como primer ministro. 

La situación de los polacos era delicada, su principal aliado, Francia tenía fuertes divisiones en su gobierno, donde una facción buscaba romper con la alianza con Varsovia y apostar una estrategia de apaciguamiento y otros eran favorables apoyar a Polonia en caso de un conflicto con Alemania. A fines de 1938, los alemanes también tenían visiones diferentes sobre la anexión de Danzig y como presionar a Polonia, finalmente prevaleció la postura más dura, como la expresó Hitler personalmente al ministro polaco Beck. No obstante, no cerró la puerta y propuso que Ribbentrop visitara Varsovia para buscar una salida a la crisis. La reunión de enero entre los ministros de exteriores polaco y alemán quedó en punto muerto. Hitler en un discurso ante el parlamento alemán el 30 de enero de 1939, señaló que no iba a romper con la amistad germano polaca. En Estados Unidos, el presidente Roosevelt, observaba con atención los movimientos alemanes y presionaba para buscar algún tipo de salida al régimen de neutralidad y brindar apoyo material a Francia y Reino Unido, ante una eventual guerra con Alemania. 

Gran sinagoga de Danzig 

Las tensiones se extendieron a la Ciudad Libre, donde estudiantes polacos y alemanes protagonizaron hechos de violencia. En marzo, Checoslovaquia dejó de existir, el Acuerdo de Munich era papel mojado. El primer ministro británico Chamberlain hacía promesas de ir a un conflicto con Alemania si esta buscaba disputar el poder británico. En el mismo mes, Berlín presionó por el enclave de Memel a Lituania, para ser anexado al Reich.  Londres propuso un bloque anti alemán formado por Francia, Polonia, Yugoslavia, Turquía, Grecia, Rumania y la Unión Soviética. Beck, profundamente anticomunista rechazó la idea, incluso afirmó que Moscú era una amenaza mayor que el Reich alemán, Sin saberlo llevó a su país a un callejón sin salida.  La decisión del rey Carol II de Rumania de ceder a los alemanes en materia económica, dio por tierra la propuesta británica. 

Prisioneros polacos en manos alemanas. 

La postura irreductible de Polonia, llevó a Hitler a ordenar a realizar los planes para un conflicto militar.  El gobierno de Danzig, en manos del partido nazi local, aceleró el reclutamiento de elementos paramilitares para actuar contra las fuerzas polacas en la localidad vecina de Westerplatte. El 31 de marzo, el primer ministro británico, Chamberlain prometió garantías británicas sobre la independencia polaca. Hitler intentó maniobrar y dio un furioso discurso antipolaco y antibritánico, sin citar a los franceses, buscando generar contradicciones entre los aliados y engañarlos sobre sus intenciones en el Este. 



Los británicos presionaron a los polacos, al dejar en claro que no irían a la guerra por Danzig y que debían hacer concesiones. El Reino Unido no tenía la suficiente preparación para una campaña terrestre en Europa. En abril de 1939, Hitler denunció el pacto de no agresión Germano polaco de 1934. Las cartas estaban echadas.  Los franceses ahora buscaban realizar contactos a nivel militar con los polacos. La torpeza del gobierno polaco, la falta de pragmatismo, la indecisión de Londres y París, sin ninguna duda favoreció las ambiciones alemanas. Berlín, falló en la apreciación de la reacción de Francia y Gran Bretaña en el caso de una guerra con Polonia. En mayo de 1939, Hitler expuso su teoría del “espacio vital” a los mandos militares germanos. Mientras tanto las autoridades de Danzig incrementaban los roces con funcionarios polacos de Aduanas y mantener la agitación antipolaca. El 19 de mayo polacos y franceses alcanzaron un acuerdo de asistencia en caso de agresión militar alemana. 

Alberto Forster, jefe nazi en Danzig 


En julio de 1939, el cónsul británico en Danzig, informó del reclutamiento de 3.000 efectivos por parte del gobierno local y la llegada de armas desde Alemania. La ilegalidad estaba a la orden del día, británicos y franceses, como la Sociedad de las Naciones, responsables por el régimen especial de Danzig, poco hicieron por las leyes antisemitas y ahora ante la militarización de la Ciudad Libre, mantuvieron una postura expectante. Sin embargo, Londres, decidió extender las garantías de intervenir en caso de agresión a Danzig. 

En agosto de 1939, el gobierno nazi de Danzig comunicó a Varsovia, que desconocería la autoridad de los funcionarios de aduanas polacos, violando el Tratado de Versailles, relativos al estatus del territorio, asimismo señalaron que el gobierno alemán sería el portavoz de los intereses de Danzig. Los incidentes continuaron con el arresto por parte de la policía local de personal aduanero polaco y la muerte en un tiroteo entre policías de Danzig y la guardia fronteriza polaca, que le costó la vida a un efectivo de dicha nacionalidad. Mientras tanto, Alemania envió unos 6.000 efectivos militares secretamente a Danzig, que serían parte de la policía local.  El 15 de agosto, Berlín anunció el envío del antiguo acorazado Schleswig-Holstein visitaría Danzig para la visita de amistad. Henderson, cónsul británico en dicha ciudad envió numerosos mensajes a Lord Halifax, titular de Exteriores británicos, a fin que presionara a los polacos para que realizaran concesiones a los alemanes. A los pocos días, fuerzas paramilitares de la ciudad libre, controladas por las SS alemanas, desfilaron de manera provocativa, en medio de amenazas a polacos y judíos.  Londres presionó a Beck para que lograra algún acuerdo con los alemanes, pero este señaló a Lord Halifax, que los alemanes no recibían a ningún funcionario polaco. 

tropas alemanes combatiendo en Danzig 


El gobierno polaco anunció que cedería el control de las aduanas de la Ciudad Libre, algo rechazado por los alemanes. El objetivo era llevar a Varsovia a una situación, para luego considerarla culpable de la crisis ante la comunidad internacional. Beck ordenó al embajador Lipski contactar al mariscal Hermann Goring, a quién consideraban alguien más moderado. Este señaló que se oponía a la guerra (una mentira, dado que estaba al tanto de los planes de invasión) y que fijaba el mes de octubre para una nueva ronda de negociaciones.  El 23 de agosto fue firmado el pacto Ribbentrop Molotov, de no agresión entre la Unión Soviética y Alemania, donde también se repartían áreas de influencia. La suerte de Polonia como entidad independiente estaba echada. Ese mismo día el líder del partido local, Albert Forster, fue nombrado presidente del Senado de Danzig (gobierno), denunció el fin del papel de la Sociedad de las Naciones respecto del régimen de Estado libre; la petición de anexión al Reich alemán. Las medidas del nuevo gobierno no se hicieron esperar: funcionarios de aduana polaco fueron destituidos y arrestado el jefe de la administración ferroviaria polaca en Danzig. El diplomático suizo Carl J. Burckhardt, alto comisionado de las Sociedad de las Naciones en el estado libre, fue destituido. El 25 de agosto, ancló en el puerto de la ciudad el acorazado Schleswig-Holstein y 200 obreros polacos del astillero fueron despedidos y expulsados.  Británicos y franceses, continuaron con su errática política de apaciguamiento hacia Alemania, presionando a los polacos a evitar acciones para derrocar el régimen nazi de Danzig.

El 26 de agosto estallaron los primeros combates entre tropas alamanas y polacas. La tensión en la ciudad era notable y la población no tenía dudas que habría guerra.  Elementos paramilitares locales, el 30 de agosto de 1939, llegaron a la casa de Carl J. Burckhardt y le dieron dos horas para abandonar la ciudad o sería ejecutado. 

En la mañana del 1 de septiembre de 1939 a las 4:45 a. m., el viejo acorazado alemán Schleswig-Holstein abrió fuego contra la fortaleza polaca de Westerplatte, dando comienzo a lo que sería la Segunda Guerra Mundial. 

El aaque alemán a la fortificación polaca de Westerplatte. 


Breve repaso histórico de la ciudad de Danzig. 

La historia de Danzig es de larga data, se tiene registro de su poblamiento eslavo en documentos datados en 997. En 1178, durante la migración de poblaciones germanas, la citada localidad fue ocupada por habitantes de habla alemana. Hacia 1236 en los registros apareció la civitas Danczik, con un régimen de autonomía otorgado por Swantopolk II, duque de Pomerelia. En 1308, la ciudad fue conquistada por la Orden Teutónica. 

La ciudad 1342 estuvo vinculada la célebre liga hanseática. En 1454, la ciudad se integró bajo la protección de la corona polaca.  Danzig siguió siendo una comunidad autónoma con su propia legislación, administración, jurisdicción y política exterior, así como su propia comunidad religiosa: un enclave protestante alemán junto a la Polonia católica. No obstante, se desarrolló un período de cooperación pacífica y mutuamente beneficiosa. La neutralidad de Danzig en la guerra polaco-sueca (1601-1611) demostró su independencia. 

Entre los siglos XVII y XVIII, la ciudad fue conocida como la “Ámsterdam del Este” dado su próspero comercio marítimo, favorecido por su posición geográfica. Los cereales de Ucrania y Polonia salían por este puerto rumbo a Europa occidental. En 1793, con el llamado “Segundo Reparto de Polonia”, la ciudad quedó en manos del reino de Prusia. Durante las guerras napoleónicas, la ciudad fue “Ciudad Libre” entre 1807 y 1814 bajo protectorado francés. El Congreso de Viena restituyó el control prusiano. En 1871, como parte integrante de Prusia, Danzig se integró al naciente imperio alemán.  Dentro del imperio alemán, su desarrollo fue limitado. Su situación política cambiaría con la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. 

Pintadas antisemitas en Danzig en los años 30

En 1793, con el llamado “Segundo Reparto de Polonia”, la ciudad quedó en manos del reino de Prusia, que generó resistencias en los líderes locales, que querían preservar los privilegios y autonomía que la ciudad disfrutaba en tiempos del reino de Polonia. Durante las guerras napoleónicas, la ciudad fue “Ciudad Libre” entre 1807 y 1814 bajo protectordo francés, para ser nuevamente incorporada al reino prusiano. En 1871 se integró al imperio alemán, tras su creación luego de la victoria prusiana en la guerra con Francia.  Dentro del imperio, su desarrollo fue limitado. Su situación política cambiaría con la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial.

 


El presidente de Estados Unidos, Wilson en sus famosos “Catorce Puntos” exigió una salida al mar para el futuro estado polaco. Esto llevó a que la delegación polaca en París reclamara abiertamente el control de la ciudad, dado su posición geográfica en la desembocadura del Vístula y por ser la conexión entre Polonia y el Báltico, agregándose el hecho que Danzig, estuvo ligada históricamente al antiguo reino polaco. La ciudad era étnicamente alemana, solo el 10% de la población era polaca, lo que planteó la necesidad de buscar una solución jurídica a la situación. La diplomacia británica se mostró opuesta a entregar Danzig a Varsovia, algo que apoyaban los franceses y en cierto punto Estados Unidos. Es más, Lord Balfour, en una carta indicó que dado la rivalidad germano polaca, consideraba como riesgoso políticamente ceder la ciudad a Polonia. Esto se vinculaba con la política de equilibrios en Europa continental, impulsada desde Londres. El gobierno alemán no aceptaba la separación de la ciudad de su territorio, no solo por estar poblada por habitantes germanos, sino que rompía la unidad del territorio prusiano. Vale la pena recordar que mientras en Versalles se discutía el futuro mapa de Europa, cuerpos paramilitares alemanes – los Freikorps -  luchaban abiertamente contra los polacos por el control de espacios en Silesia y Pomerania.  

 


La cuestión de Danzig llevó a buscar el auxilio de expertos. Estudios realizados por el historiador británico James Headlam-Morley, demostró que en el pasado la ciudad había tenido un régimen especial, de esta manera la diplomacia del Reino Unido impulsó la creación de la Ciudad Libre.  Dicha propuesta encontró el apoyo de Francia y Estados Unidos, como una solución de compromiso. La población alemana no compartía la idea de ser separada de Alemania, y esto con el tiempo alimentó reivindicaciones nacionalistas, que terminó en la crisis de septiembre de 1939. Asimismo, los granjeros polacos que formaban parte del área rural que rodeaba a Danzig se quejaron abiertamente por no haber sido incluidos dentro del Estado polaco y ser incorporados sin tener en cuenta sus deseos, a la llamada “Ciudad Libre”. Los representantes alemanes en Versalles se opusieron tenazmente a la creación del Estado Libre y exigieron que la ciudad siguiera formando del Reich alemán. La pérdida de dicha ciudad impactó negativamente en la opinión alemana, considerando la medida de los vencedores de la Gran Guerra como un verdadero ultraje. Esto era evidente, dado que durante el régimen de la Ciudad Libre, nunca existió una identidad nacional, sino que siempre se mantuvo el sueño de volver a ser parte de Alemania. Desde el punto de vista polaco, que la ciudad no estuviera bajo control alemán era una cuestión delicada, dado que todo su comercio exterior, hasta la construcción del puerto de Gdynia, pasaba por Danzig. Sin embargo, a pesar de ello, el enclave alemán, seguía siendo un factor que condicionaba el acceso polaco al Mar Báltico. 

 

Paramilitares alemanes en una pausa en los combates por Danzig, septiembre de 1939


 El Estado Libre de Danzig (1920-1939)   

En el texto del Tratado de Versalles fue previsto expresamente la creación del Estado Libre de Danzig. El 29 de junio de 1919 fue establecido el Freie Stadt Danzig, o Estado Libre de Danzig separándose del antiguo Reich alemán. El régimen constitucional fue redactado por la Sociedad de las Naciones, inspirándose en la Constitución de la Alemania de Weimar y la ciudad libre de Lübeck. El 10 de enero de 1920 fue conformado el primer gobierno de Danzig bajo el nuevo estatus.  En noviembre de 1920 el Estado Libre tenía existencia formal y el alcalde de la ciudad desde 1919, Heinrich Friedrich Wilhelm Martin Sahm, fue elegido presidente del Senado, designación del Jefe del Estado de Danzig. 

 


El flamante estado estaba compuesto por un territorio de 1952 km2, que incluía la propia ciudad de Danzig y una serie de localidades y áreas rurales.  El régimen especial preveía la unión aduanera con Polonia (formalizado por el tratado de 1921 entre ambas partes). Dicho país administraba la red de ferrocarriles y asumía la obligación de consultar al Estado libre en aquellos tratados internacionales que afectara los intereses de Danzig. Polonia era responsable de emitir los pasaportes para los ciudadanos del territorio, donde constaba que el mismo era expedido para la Ciudad Libre.  La Liga de las Naciones estuvo representada por el Alto Comisionado. Las responsabilidades de este funcionario internacional era velar por el cumplimiento del régimen previsto para la Ciudad, garantizar el equilibrio entre las relaciones entre Polonia y Danzig, y llegado el caso, mediar ante la existencia de conflicto de intereses.  La Ciudad Libre y Polonia ejercían la administración conjunta del puerto y de las vías navegables. El tratado de Versailles, estableció la libertad de navegación del río Vístula, a fin de garantizar la salida al mar de Polonia por medio del puerto de la Ciudad Libre.  A pesar del peculiar estatuto de la Ciudad, las relaciones siempre fueron tensas, dado que Polonia buscaba de alguna manera asimilarla e incrementar su control, mientras que los alemanes buscaban mantener la impronta germana del Estado libre, con un claro objetivo, volver a ser parte de Alemania.

 

Policía del Estado Libre de Danzig 

El Estado Libre estuvo gobernado por un Senado, corporación ejecutiva, electo por el Volkstag o Asamblea del Pueblo, organismo electo por sufragio universal.  Los partidos políticos que actuaban en el sistema político local eran el partido nacional alemán, partido conservador; el partido centro católico; el partido socialdemócrata; el partido comunista; el partido polaco – que representaba a la pequeña población de este origen – y el partido nazi, creado a fines de los 20, y que tuvo un rápido crecimiento en los 30.  Durante los primeros años el Partido Nacional Alemán dominó la política local, con una postura abiertamente anti polaca. El acceso de los socialdemócratas al gobierno de la Ciudad Libre, mejoró las relaciones con Polonia. Esto favoreció el crecimiento económico gracias a su rol de puerto franco. La crisis del 29 fomentó la idea de promover la industria del juego y el turismo, pero no prosperó. La construcción del puerto de Gydinia por parte de Polonia, redujo el comercio de la Ciudad Libre, cuya economía entró en crisis, agudizada por la depresión de los 30, azuzando aún más el sentimiento antipolaco. 

 




El Estado libre contaba con su propio sistema legal y fuerza pública. La Policía de Seguridad estaba bajo dependencia del Senado, por medio del Departamento de Interior. Los ferrocarriles eran responsabilidad de la policía polaca. El puerto, administrado conjuntamente entre Polonia y la Ciudad Libre, tenía un cuerpo policial propio:  Küstenschutz der Danziger Polizei, consistente en un cuerpo de 120 agentes dependientes de la Junta del Puerto. Contaba con sección de ayuda a la navegación, mientras que otra proveía de seguridad. Este componente fue objeto de agrias discusiones entre Danzig y Polonia, dado que Varsovia objetaba la legalidad de este cuerpo. En 1933 el Estado Libre colocó unilateralmente al puerto bajo el control de la Policía de Seguridad. Polonia protestó y la Sociedad de las naciones hizo oídos sordos.

 


El régimen especial de la Ciudad permitió que contara con pabellón nacional, moneda propia, sistema financiero.  Incluso se dio un aspecto bastante peculiar, por medio de Danzig, el gobierno boliviano recibió de manera subrepticia asistencia militar alemana, destacándose la figura del siniestro Ernst Röhm que formó parte de la misma, dado que había sido oficial del ejército imperial alemán, para posteriormente ser el líder de las SA, las tropas de asalto del partido nazi. Finalizada la peculiar misión de asistencia, fueron los británicos quienes repatriaron a los militares alemanes, que fueron integrados a la fuerza policial del Estado libre.

 

Hitler ingresa a Danzig 

En 1933 gracias a los votos alcanzados, los nazis lograron imponerse en el Senado. Bajo la presidencia de Hermann Rauschning,  en un primer momento aceptó la idea de formar parte de un gobierno controlado por los nazis. A partir de este año, la represión política fue un hecho y fue trasladada a la ciudad libre, las leyes racistas vigentes en el III Reich.  Rauschning fue removido de su cargo por Alfred Forster, líder del partido nazi local, ante la oposición mostrada por el nuevo presidente del Senado a la política de violencia de los nazis, fue  reemplazado en noviembre de 1934. Muchos políticos fueron encarcelados o lisa y llanamente asesinados. 



La política económica de los nazis se caracterizó por una expansión del gasto público, programas de empleo, devaluación del gulden, moneda de la ciudad, lo que generó protestas de Polonia. El clima de represión se agudizó para 1936 cuando los partidos fueron disueltos.  El gobierno de la Ciudad Libre, en manos nazis, adoptó una legislación netamente racista, siguiendo los pasos del III Reich. El clima de represión aumentó, con asesinatos políticos, persecuciones a las poblaciones polaca y judía.  En 1938 la dictadura nazi era una realidad en el Estado "Libre". Los judíos padecieron la versión local de la "Noche de Cristales Rotos", la destrucción de centros religiosos y los polacos se les impuso medidas discriminatorias como de germanización forzada. En este clima, la Sociedad de las Naciones actuó tímidamente, a pesar que las persecuciones estaban a la orden del día y el campo de concentración de Stuthoff ya estaba funcionando. Tiempo más tarde, dicho centro sería parte de la oscura maquinaria del Holocausto. El creciente terror nazi llevó a muchos judíos a emigrar, estando entre los destinos, el Mandato británico de Palestina. 



Las relaciones germano polacas se deterioraron rápidamente, por las presiones de Berlín en torno a Danzig. El conflicto del llamado “Corredor Polaco” que era parte de las exigencias alemanas, que solicitaban la construcción de una autopista  (sujeta a soberanía del Reich alemán) que conectaría el Estado Libre con el Reich derivó la crisis que llevó a la invasión alemana de Polonia.

 


El fin del Estado Libre

La invasión alemana de septiembre de 1939, supuso el fin del Estado Libre. Este se convirtió en un distrito más dentro del III Reich alemán.  El presidente del Senado local,  Forster, fue designado gauleiter o jefe ejecutivo del distrito de Danzig Prusia Oriental.  Expulsado el Alto Comisionado de la Sociedad de las Naciones, tropas locales de las SS y la Policía de Seguridad, asediaron la sede del Servicio postal polaco, una vez rendidos los empleados y agentes que lo defendieron, fueron ejecutados.  Las tropas polacas en la ciudad resistieron hasta el 7 de septiembre. 4500 civiles polacos fueron deportados y la mayoría murió asesinada en los campos de concentración o en bosques cercanos. Los prisioneros de guerra fueron eliminados cruelmente.  Durante el régimen nazi, cualquier recuerdo de la presencia polaca fue borrado, junto con la presencia judía. La pequeña población de este origen terminaron asesinados los campos de exterminio. 

 

Danzig, 1939. 



Danzig se convierte en Gdansk

En 1945 en la Conferencia de Yalta se definieron los límites de Europa para la posguerra. Polonia también sufrió cambios, al modificarse los límites fijados en 1921. La antigua Danzig, tomada por el Ejército Rojo, estaba completamente en ruinas como consecuencia de la guerra, fue cedida a los polacos. La ciudad fue nombrada Gdansk por los nuevos dueños y decidieron borrar cualquier vestigio de cultura e idoma alemán. En 1947 unos 127.000 alemanes fueron expulsados, solo 13.000 pudieron quedarse como ciudadanos polacos. Anteriormente a la expulsión, miles habían huido de la ciudad ante el avance soviético. La ciudad fue repoblada con polacos provenientes del centro y del Este de Polonia, reasentados en gran parte por la ocupación soviética.  La ciudad muchos años después sería testigo del movimiento anticomunista liderado por el sindicalista Lech Walesa, creador del sindicato Solidaridad, en los astilleros de la ciudad.

 


En 1947 fue creado el gobierno en el exilio de Danzig, liderado por el presidente de la Asociación de Nacionales de Danzig, Sr. Richter. Incluso hizo un llamamiento por la deportación de alemanes de la Ciudad de Danzig por parte del gobierno polaco. Hasta hace unos años, existía un gobierno electo por los descendientes de los antiguos habitantes de la ciudad. Aunque no tenga repercusión internacional, un grupo con sede en Berlín, reclama los derechos del antiguo Estado Libre. El senado “en el exilio” en 1998 reclamó ser reconocido por Naciones Unidas y el propio gobierno alemán. Sin obtener respuesta alguna. En cambio el gobierno polaco consideró esta actitud como "revanchista" y afin a intereses de la extema derecha alemana. Los fundamentos de la asociación de residentes de Danzig, radican que la anexión del III Reich en 1939, fue ilegal, como también lo actuado luego de 1945 fue contrario al derecho, violando al peculiar estatus de la Ciudad Libre. resultado de un tratado internacional. Finalmente con el tiempo este reclamos quedó en la anécdota. 

 


Final

El Estado Libre fue una creación de la Sociedad de las Naciones, siendo una solución muy particular para las complejas y conflictivas relaciones polaco germanas  de la posguerra de 1918. Desde el punto de vista jurídico fue una innovación. En otras palabras creó un régimen de libre asociación, estableció los mecanismos para promover la cooperación económica entre las partes, y la comunidad internacional quedó representada in situ por un alto comisionado, para velar por su cumplimiento y actuar como “tercero imparcial” para la solución de controversias. 

El sistema falló por la oposición de la población local, que desde el principio se negó a romper lazos con Alemania. Polonia tampoco pudo o no quiso promover un acercamiento que facilitara la cooperación. La falta de herramientas para resolver conflictos, impidió que el alto comisionado, frenase las violaciones al régimen especial, por parte de los nazis, que habían tomado el control del Estado Libre en 1935. Los temores británicos en 1919 sobre la crisis que podría desatarse en torno a Danzig, no fueron equivocados. El conflicto en torno a este enclave desató la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Los vencedores borraron de un plumazo lo que intentó la Sociedad de las Naciones. Los horrores del nazismo estaban a flor de piel y los polacos, con apoyo soviético, no dudaron en “saldar cuentas” y eliminar cualquier tipo de presencia alemana en la antigua ciudad libre.  


 



 




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